Precedida por la “Enramá” del día 24 de junio, de la cual pueden verse todavía las cruces pintadas en el suelo; llega la Fiesta del Pericopalo o de los Pericospalos, otra de nuestras tradiciones.

Su orígen parece estar en la cosecha del trigo: una vez finalizada, era costumbre utilizar la última gavilla de trigo para hacer un muñeco que, posteriormente, era trasladado con gran ceremonia a las fiestas donde se manteaba.

Se celebra en la madrugada del día 29 (de ahí su nombre por Pedro y Pablo, los santos de ese día) con la confección de los muñecos y el mismo día a mediatarde se les mantea.

En Chillón contamos con muchas personas que se afanan en que esta tradición y muchas otras no se pierdan, esfuerzo que debemos agradecer todos.

Jacinto Corchero nos ha enviado un reportaje de cómo ha sido este año. Estoy segura que, como yo, mucho chilloner@s que viven fuera de Chillón no se sentirán tan lejos gracias a estas imágenes.


Gori Nieto Juli Gallego
Pedro Segador Pepi Amazares
Mercedes Infante Ayuntamiento
Vecinos de la calle Echegaray
La Asociación de mujeres "Rumbrosa" reprodujo "la boda"
Por la tarde, en alegre desfile y acompañados por numerosas personas, los miembros de la Asociación se dirijieron a la Plaza como muestran estas imágenes
Y mantearon a los Pericopalos entre el júbilo general


Pero mejor se explica en esta narración enviada por Mª Angeles Talavera (indispensable colaboradora de esta web)

PERICOS PALOS EN CHILLÓN.
(29 DE JUNIO DE 2004)

Este año la asociación de mujeres “Rumbrosa” de Chillón tuvo la idea de potenciar esta tradición un tanto abandonada en Chillón.
La Asociación manifestó su intención al Ayuntamiento y éste colaboró con la idea.
Elaboramos un taller para confeccionar los pericos palos, para que todos los niños y mayores, que no lo hubiesen visto nunca, tuvieran nociones para realizarlos en próximas ocasiones.
Os puedo asegurar que la gente que había participado en ellos en años anteriores nos dieron todas las pautas para llevarlos a cabo.
Comenzamos a elaborarlos una semana antes. Cada una hacía lo que podía. Los niños nos ayudaron a hacer bolas de papel, para el relleno (nos hicieron muchísimas) todas las que posteriormente necesitábamos. "Ya sabemos que los auténticos se rellenaban de paja, pero en la Plaza, con la fuente y la gente no podíamos hacer otra cosa".
La gente nos traía ropas en desuso, adornos, zapatos, etc.
La idea que teníamos era de hacer la parodia de la boda real.
Los "Pericos Palos" fueron Don Felipe, Doña Leticia, Don Juan Carlos, Doña Sofia, Doña Cristina, Doña Elena y los pajes que llevaron en la boda.

Para ello utilizamos revistas de actualidad con datos de los vestidos, etc. Resultaron de lo más chulos (ver fotos). Lo importante era pasárselo bien, conservar la tradición y hacer participar a los más pequeños.
Fueron sentados en sus aposentos en la portada de la Casa de la Cultura a las 2 de la madrugada del 28 de junio, ya era el 29 de junio, para que al llegar el día, aparecieran en las calles como por arte de magia.
Por la tarde los llevamos a la Plaza donde los manteamos: la gente no recordaba tanto júbilo en esta tradición, nos acompañamos de un par de tambores y, Chillón esa tarde fue una fiesta. La Plaza estaba llena de niños, adultos, etc., nadie se quería perder el manteo de esos pericos palos que hacía tiempo no presenciaban.
Es cierto que hay gente que seguía manteniendo la tradición y los hacían en algunas calles, pero que no eran tan numerosos como este año y con tantos seguidores como este año han tenido.
Después del manteo la Asociación de Mujeres junto con el Ayuntamiento había preparado una limonada fresquita y unos embutidos para celebrar el acontecimiento que degustamos entre todas las personas que se encontraban en la Plaza.


También Mª Angeles nos ha enviado dos publicaciones en prensa de esta singular fiesta y que por ser de gran interés reproducimos a continuación en su totalidad


Revista “Crónicas de la Mancha”(1996)
Aparecen en la mañana del 29 de junio, desde hace tantos años ya que no se recuerda cuándo el Primer Perico palo arrellanó en su butaca su cuerpo relleno de paja y su cabeza de calabaza en las calles de Chillón. Llegan por la mañana con la complicidad de los vecinos que les dejan sus ropas y hasta sus pinturas para dar vida a su cara. Al caer la tarde, los Pericos Palos, parodia de la vida real, son manteados por grupos de chiquillos, jóvenes y mayores hasta que caen rendidos dejando a su alrededor todo sembrado de paja.



Diario LANZA

En las colaboraciones en Ciudad Real a este periódico del 11 de julio de 1996, escribió D. José González Lara, el siguiente artículo.

LOS “PERICOS PALOS” DE CHILLÓN Y SU MANTEO

Pues nada, que a pesar de las reiteradas invitaciones de los amigos de Chillón, uno no ha ido a la hermosa villa a ver qué pasa con los “Pericos Palos”, que siguen teniendo licencia para aparecer en estas calendas calientes de junio, un tiempo de devociones pías y de escándalos costumbristas, que dejan al pueblo en camisa por su inocencia. La elegante villa de Chillón se ha despertado con un sobresalto, no con el “tin tan y el tin ton” de las campanas de la iglesia-castillo, “que unas veces tocan y otras no”, todo depende de la voluntad del viejo sacristán que suelta el reloj cuando le viene en gana y deja libre las campanas para anunciar el caso: Los “Pericos Palos”, la fiesta de la sonrisa, la del creso sin mortaja o cualquier otro título que le venga de perilla al simbolismo de los personajes que aparecen y desaparecen como por encanto. En la mañana del día 28 de junio aparecen los “Pericos Palos”, esos personajillos de trapo y paja y con cabeza de calabaza, con el propósito de hacer amigos en el pueblo y contar en voz alta lo bueno y lo malo de la villa, como una confesión que rodea el triunfo o la mentira hecha trofeo de grada. Los “Pericos-Palos” son muñecos de cuerpo de paja y cabeza de calabaza que viste el pueblo y los hecha a rodar en el callejeo del día. Su misión es hacer amigos y su crítica constructiva de cuanto ocurre en la villa de preguntas de mocerío y, después, de la caída de la tarde, someterse al desafío y sanción si hubiera lugar: el manteo de estos muñecos.
Este ritual, común en algunos lugares, aunque con distinto nombre, viene a explicarnos la parodia que se hace de la vida real. Los gobernantes y regidores prometen y prometen; el pueblo cree en ellos, deposita su confianza, y luego “de lo dicho no hay na”. Y eso se pagará con el manteo de los muñecos desde el campanario de los cinco ojos, que se destrozarán al caer al suelo. Es cierto que el pueblo siempre fue generoso en todos los tiempos. Se fiaba de reyes, comendadores, gobernantes y alcaldes que gobernaban a base de promesas que nunca cumplían. Y es cierto también, que nada se hacía en respuesta a ese incumplimiento. ¿Cuál era entonces la respuesta del pueblo a esta burla institucionalizada. Y es curiosa la manera de hacer justicia del pueblo, el manteo de los muñecos representa la debilidad de estos pícaro; el vestirse con la misma ropa que el pueblo utiliza, la forma de confundir y disimilar que eran gentes de bien; y de cabeza de calabaza, para demostrar lo que eran los políticos y gobernantes de la época: hombres de cabeza de calabaza, que no sabían pensar y, por ello tampoco gobernar.
Chillón, la hermosa villa, frontera con Extremadura, tiene visos de postín histórico, aunque la ciudad de Almadén le reste importancia administrativa, no ha cerrado su puerta a loa diablos que siempre tratan de incordiar en su pasado histórico. Aquí se celebró la asamblea o acuerdo de los maestres de Calatrava, Santiago y Alcántara, para defender sus privilegios ante el poder real. Y la villa fue visitada varias veces por Santa Teresa y San Juan de la Cruz.
Digo yo, que estas visitas de los santos, sirvieron para mucho; no solo para evangelizar a las gentes, sino para dejarles la mística poética de su palabra y de su ejemplaridad. Y esto se nota, cuando te adentras en el conocimiento del alma del pueblo. Pero no me hagan mucho caso los “ilustraos” de Chillón, porque mi explicación ha salido de lo que en otros lugares cuentan de casos parecidos. Los “Pericos Palos” valen para todos los tiempos y la justicia a aplicar a los pícaros la misma. El pueblo generoso y sencillo cree en las promesas de sus gobernantes que luego no cumplían. Y la historieta sigue, a pesar de las veleidades de los tiempos.


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