
Precedida por la “Enramá” del día 24 de junio, de la cual pueden verse
todavía las cruces pintadas en el suelo; llega la Fiesta del Pericopalo
o de los Pericospalos, otra de nuestras tradiciones.
Su orígen parece estar en la cosecha del trigo: una vez finalizada, era
costumbre utilizar la última gavilla de trigo para hacer un muñeco que,
posteriormente, era trasladado con gran ceremonia a las fiestas donde se
manteaba.
Se celebra en la madrugada del día 29 (de ahí su nombre por Pedro y
Pablo, los santos de ese día) con la confección de los muñecos y el mismo día a
mediatarde se les mantea.
En Chillón contamos con muchas personas que se afanan en que esta tradición y muchas otras no se pierdan, esfuerzo que debemos agradecer todos.
Jacinto Corchero nos ha enviado un reportaje de cómo ha sido este año.
Estoy segura que, como yo, mucho chilloner@s que viven fuera de Chillón
no se sentirán tan lejos gracias a estas imágenes.
| Gori Nieto | Juli Gallego |
| Pedro Segador | Pepi Amazares |
| Mercedes Infante | Ayuntamiento |
| Vecinos de la calle Echegaray | |
| La Asociación de mujeres "Rumbrosa" reprodujo "la boda" | |
| Por la tarde, en alegre desfile y acompañados por numerosas personas, los miembros de la Asociación se dirijieron a la Plaza como muestran estas imágenes | |
| Y mantearon a los Pericopalos entre el júbilo general | |
Pero mejor se explica en esta narración enviada por Mª Angeles Talavera
(indispensable colaboradora de esta web)
|
PERICOS PALOS EN CHILLÓN. Este año la asociación de mujeres “Rumbrosa” de Chillón tuvo la idea de
potenciar esta tradición un tanto abandonada en Chillón. |
|
| Para ello utilizamos revistas de actualidad con datos de los vestidos,
etc. Resultaron de lo más chulos (ver fotos). Lo importante era pasárselo
bien, conservar la tradición y hacer participar a los más pequeños. Fueron sentados en sus aposentos en la portada de la Casa de la Cultura a las 2 de la madrugada del 28 de junio, ya era el 29 de junio, para que al llegar el día, aparecieran en las calles como por arte de magia. Por la tarde los llevamos a la Plaza donde los manteamos: la gente no recordaba tanto júbilo en esta tradición, nos acompañamos de un par de tambores y, Chillón esa tarde fue una fiesta. La Plaza estaba llena de niños, adultos, etc., nadie se quería perder el manteo de esos pericos palos que hacía tiempo no presenciaban. Es cierto que hay gente que seguía manteniendo la tradición y los hacían en algunas calles, pero que no eran tan numerosos como este año y con tantos seguidores como este año han tenido. Después del manteo la Asociación de Mujeres junto con el Ayuntamiento había preparado una limonada fresquita y unos embutidos para celebrar el acontecimiento que degustamos entre todas las personas que se encontraban en la Plaza. |
También Mª Angeles nos ha enviado dos publicaciones en prensa de esta singular
fiesta y que por ser de gran interés reproducimos a continuación en su totalidad
Revista “Crónicas de la
Mancha”(1996)
Aparecen en la mañana del 29 de junio, desde hace tantos
años ya que no se recuerda cuándo el Primer Perico palo arrellanó en su butaca
su cuerpo relleno de paja y su cabeza de calabaza en las calles de Chillón.
Llegan por la mañana con la complicidad de los vecinos que les dejan sus ropas
y hasta sus pinturas para dar vida a su cara. Al caer la tarde, los Pericos
Palos, parodia de la vida real, son manteados por grupos de chiquillos, jóvenes
y mayores hasta que caen rendidos dejando a su alrededor todo sembrado de paja.
Diario LANZA
En las colaboraciones en Ciudad Real a este periódico del 11 de julio de 1996, escribió D. José González Lara, el siguiente artículo.
LOS “PERICOS PALOS” DE CHILLÓN Y SU MANTEO
Pues
nada, que a pesar de las reiteradas invitaciones de los amigos de Chillón, uno
no ha ido a la hermosa villa a ver qué pasa con los “Pericos Palos”, que siguen
teniendo licencia para aparecer en estas calendas calientes de junio, un tiempo
de devociones pías y de escándalos costumbristas, que dejan al pueblo en camisa
por su inocencia. La elegante villa de Chillón se ha despertado con un
sobresalto, no con el “tin tan y el tin ton” de las campanas de la
iglesia-castillo, “que unas veces tocan y otras no”, todo depende de la
voluntad del viejo sacristán que suelta el reloj cuando le viene en gana y deja
libre las campanas para anunciar el caso: Los “Pericos Palos”, la fiesta de la
sonrisa, la del creso sin mortaja o cualquier otro título que le venga de
perilla al simbolismo de los personajes que aparecen y desaparecen como por
encanto. En la mañana del día 28 de junio aparecen los “Pericos Palos”, esos
personajillos de trapo y paja y con cabeza de calabaza, con el propósito de
hacer amigos en el pueblo y contar en voz alta lo bueno y lo malo de la villa,
como una confesión que rodea el triunfo o la mentira hecha trofeo de grada. Los
“Pericos-Palos” son muñecos de cuerpo de paja y cabeza de calabaza que viste el
pueblo y los hecha a rodar en el callejeo del día. Su misión es hacer amigos y
su crítica constructiva de cuanto ocurre en la villa de preguntas de mocerío y,
después, de la caída de la tarde, someterse al desafío y sanción si hubiera
lugar: el manteo de estos muñecos.
Este
ritual, común en algunos lugares, aunque con distinto nombre, viene a
explicarnos la parodia que se hace de la vida real. Los gobernantes y regidores
prometen y prometen; el pueblo cree en ellos, deposita su confianza, y luego
“de lo dicho no hay na”. Y eso se pagará con el manteo de los muñecos desde el
campanario de los cinco ojos, que se destrozarán al caer al suelo. Es cierto
que el pueblo siempre fue generoso en todos los tiempos. Se fiaba de reyes,
comendadores, gobernantes y alcaldes que gobernaban a base de promesas que
nunca cumplían. Y es cierto también, que nada se hacía en respuesta a ese
incumplimiento. ¿Cuál era entonces la respuesta del pueblo a esta burla
institucionalizada. Y es curiosa la manera de hacer justicia del pueblo, el
manteo de los muñecos representa la debilidad de estos pícaro; el vestirse con
la misma ropa que el pueblo utiliza, la forma de confundir y disimilar que eran
gentes de bien; y de cabeza de calabaza, para demostrar lo que eran los
políticos y gobernantes de la época: hombres de cabeza de calabaza, que no
sabían pensar y, por ello tampoco gobernar.
Chillón,
la hermosa villa, frontera con Extremadura, tiene visos de postín histórico,
aunque la ciudad de Almadén le reste importancia administrativa, no ha cerrado
su puerta a loa diablos que siempre tratan de incordiar en su pasado histórico.
Aquí se celebró la asamblea o acuerdo de los maestres de Calatrava, Santiago y
Alcántara, para defender sus privilegios ante el poder real. Y la villa fue
visitada varias veces por Santa Teresa y San Juan de la Cruz.
Digo
yo, que estas visitas de los santos, sirvieron para mucho; no solo para
evangelizar a las gentes, sino para dejarles la mística poética de su palabra y
de su ejemplaridad. Y esto se nota, cuando te adentras en el conocimiento del
alma del pueblo. Pero no me hagan mucho caso los “ilustraos” de Chillón, porque
mi explicación ha salido de lo que en otros lugares cuentan de casos parecidos.
Los “Pericos Palos” valen para todos los tiempos y la justicia a aplicar
a los pícaros la misma. El pueblo generoso y sencillo cree en las promesas
de sus gobernantes que luego no cumplían. Y la historieta sigue, a pesar
de las veleidades de los tiempos.